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Cómo medir el ROI de la Inversión Formativa.

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La formación y el desarrollo de los colaboradores de una organización son componentes claves para el crecimiento y el alcance de resultados sostenibles a largo plazo de cualquier empresa. Sin embargo, muchas veces los empresarios se enfrentan al desafío de medir el retorno de la inversión (ROI) en formación, lo que dificulta la toma de decisiones en las inversiones de este ámbito. En este artículo, exploraremos cómo identificar y medir el ROI de la inversión en formación, proporcionando un enfoque práctico y efectivo para los empresarios.


Este artículo está orientado la acción y la aplicación práctica. Se abordarán estrategias concretas para medir el ROI de la formación con la intención de que líderes empresariales puedan maximizar su rendimiento e inversión sin caer en “gastos motivacionales”. Se enfatizará en la importancia de alinear los objetivos de formación con los objetivos empresariales, y se proporcionarán herramientas y técnicas para evaluar el impacto de la formación en los resultados comerciales.


Los líderes empresariales que no invierten en la formación y desarrollo de su talento humano pueden enfrentar una serie de problemas comunes que afectan negativamente a la empresa, disminuyendo el rendimiento, la capacidad de respuesta y la conexión entre sus productos/servicios y su cliente. Los problemas comunes que evidencia la falta de desarrollo son:


Falta de habilidades y competencias: Si los empleados no reciben formación, es probable que carezcan de las habilidades y competencias necesarias para desempeñar eficazmente sus funciones. Esto puede resultar en un bajo rendimiento, errores frecuentes y una disminución general en la calidad del trabajo. Es por ello que es clave que cada organización diseñe un “DESK DE COMPETENCIAS” que todo colaborador debe desarrollar en el tránsito por la organización.

Rotación de personal: La falta de formación y desarrollo puede llevar a la insatisfacción de los empleados, lo que a su vez puede provocar una alta rotación de personal. La pérdida constante de talento humano experimentado conlleva costos significativos asociados con reclutamiento, selección y capacitación de nuevos empleados. Por lo que es clave, que se gestionen procesos de transmisión del Know How, escuelas corporativas que promuevan la sistematización del conocimiento.

Estancamiento del crecimiento: La falta de formación puede limitar el crecimiento profesional y personal de los empleados, lo que a su vez puede desmotivarlos y hacer que no se sientan comprometidos con la empresa. Esto puede afectar negativamente la productividad y la innovación. Para esto, recomendamos la creación de prácticas culturales dentro de la organización, espacios como laboratorios de innovación o gestión de retos y demandas del mercado, suelen ser espacios de exploración y crecimiento.

Ineficiencia operativa: Los empleados que no están debidamente formados pueden ser menos eficientes en sus tareas diarias, lo que puede resultar en un aumento de los costos operativos y una disminución de la rentabilidad. Por ello, las inducciones técnicas son procesos claves y recurrentes en el mantenimiento de la eficiencia.

Falta de adaptabilidad: En un entorno empresarial en constante cambio, la falta de formación puede hacer que los empleados sean menos capaces de adaptarse a nuevas tecnologías, procesos o estrategias comerciales, lo que puede poner a la empresa en desventaja competitiva.
Entonces, la falta de formación y desarrollo del talento humano puede tener un impacto significativo en la capacidad de una empresa para alcanzar sus objetivos comerciales, mantenerse competitiva y lograr un crecimiento sostenible. Es fundamental que los líderes empresariales reconozcan la importancia de invertir en la formación de su personal para evitar estos problemas comunes y promover el éxito a largo plazo de la empresa.
Ahora bien, si evidenciamos estos errores comunes en nuestra estructura organizativa, ¿Cuáles son los indicadores que podemos medir y cómo medirlos para verificar el éxito de una estrategia formativa? A continuación, te presento una tabla resumen de indicadores e instrumentos o prácticas que podrás aplicar para medir el ROI de a inversión en capacidades.

Otras prácticas importantes y recomendadas para la medición del ROI de la inversión formativa, tienen que ver con la evaluación de capacidades humanas que permitan el crecimiento personal del colaborador, asimismo, chequeo constante del desarrollo profesional, estimar que facilitaría el óptimo desempeño de su labor permitirá tomar decisiones claves de formación.


Hacer “MATCH” entre los objetivos del negocio y los objetivos de la persona, es sin duda alguna una tarea para los espacios formativos, hacer crecer la empresa desde las capacidades de su gente.


Día a día, los líderes organizacionales tienen la oportunidad de ascender y trascender desde sus resultados, con capacidades que les permitan dar respuesta y generar satisfacción.

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