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El romance de coordinarse: Generando acuerdos.

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Generar acuerdos con otros es sintonizar los corazones, ¿puro romanticismo? No, no se trata de nada cursi y no lo digo yo, lo dice la etimología. La palabra acuerdos viene del latín accordare, que se forma por la partícula ad o ac, que implica ‘asimilación’ y la partícula latina cord, que quiere decir ‘corazón’.


Y en realidad, si fuese romántico, tampoco tiene nada de malo, porque tener un ambiente de trabajo donde el desempeño es el esperado por todos, pasa también por mantener la llama viva con nuestros colaboradores. Sí, la llama de la pasión por lo que hacemos y la pasión porque lleguemos a los resultados JUNTOS.


Pero, ¿qué es lo que suele acabar con esa llama? ¿Qué la apaga?


Pues los conflictos pobremente gestionados, las conversaciones incómodas y el incumplimiento. Todos temas que, créanlo o no, tienen que ver con nuestra capacidad de coordinarnos con otros.


¿Cómo así? Pues si no somos explícitos con nuestros acuerdos, surgen conflictos, si no tenemos claro lo que queremos, se darán conversaciones incómodas, y si no tenemos condiciones establecidas, entonces llega el incumplimiento.


¿Qué trae todo esto? La decepción y la desilusión que nos va desenamorando de nuestro trabajo y de nuestro equipo.
¿Qué es lo interesante de todo esto? Que gestionar acuerdos poco tiene que ver con química o destino, por el contrario, acordar no tiene nada de místico, tiene todo que ver con ser metodológicos, explícitos y rigurosos. En pocas palabras: no dejamos nada a la imaginación.


Entonces, si quieres evitar el conflicto, pide claramente lo que quieres, no des nada por obvio, no pienses que el otro “sabe” o “debería saber”, explica hasta los más pequeños detalles de lo que deseas.
Si quieres evitar conversaciones incómodas deja clara las consecuencias de un incumplimiento y también del cumplimiento. Nadie se molesta ni se frustra cuando sabe qué esperar.


Y si quieres que el otro te cumpla, déjale claro qué implica cumplir para ti. Para cuando necesitas lo que necesitas, cómo lo necesitas, dónde lo necesitas y último, pero no menos importante, PARA QUÉ lo necesitas.


Entonces, como puedes ver, generar acuerdos no tiene nada de cursi, pero hacerlo nos permite mantener el romance, el romance que surge de estar en una relación que funciona.

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